domingo, 16 de agosto de 2009

Libro, papel, bic... acción!

Estudia, estudia, estudia, te queda por mirar esta parte, tienes que memorizar los ciclos, no te olvides de las diapositivas, de lo que dijo el profesor en clase, repasa bien todos los ejercicios, y recuerda lo que te preguntaron en esos exámenes que no pasaste.

No paro de estar preocupada, tengo que centrar toda mi atención a las montañas de apuntes que me esperan en la mesa del salón. Es verano y no os podeis imaginar lo que puede costar. Hay momentos del día que me pongo seria y lo consigo pero luego al recordar que la gente se lo esta pasando bien y que aprobecha estos meses para descansar me tienta el darme una tregua: al principio un ratito que termina por una mañana o una tarde entera.

Y es que lo tengo que hacer, pero me da rabia cuando durante el curso no me di el gran descanso resultado de estas notas. Supongo que no di todo lo que debería dar. Pero tengo la conciencia tranquila de que me he esforzado.

Te pasa el tiempo en un abrir y cerrar de ojos, además de ir a clase, hacer los trabajos, las exposiciones, hablar con el profesor, tienes que quedar con los compañeros del trabajo, ver a tus amigos, volver a casa para ver a tus padres, a tu novio, y sumarle los problemas temporales que te rodean por múltiples motivos.

A pesar de toda esta mala racha, no me arrepiento del camino que he elegido. En pocos días antes de hacer la matrícula decidí que le iba a dar una oportunidad a la Biología, y eso se lo tengo que agradecer a ciertas personas que me abrieron posibilidades en la Ciencia.

Mucha gente se equivoca de lo que trata mi carrera, incluso creo que también se equivocan con las salidas laborales, y sobre todo odio las comparaciones con la famosa Ana Obregón. Pero eso me da igual, desde que empecé el 1 de octubre del 2007 estoy descubriendo nuevos puntos de vista sobre la vida. Sí, esa energía que tantas preguntas deja sin resolver. Hay gente que las intenta responder con algo mágico o religioso; yo de momento prefiero dejarles la duda, para que me pique más la curiosidad y nunca me prive de ninguna posibilidad.

Me está gustando mucho aprender todo acerca de la Ciencia, algo raro entre la gente joven. Por eso dedico mi segunda entrada al tema que más horas me está cubriendo mi cabeza desde junio. Ojalá pudiera enseñarle a la gente lo divertido que puede ser el estudio de la vida.




Quiero ser como una esponja y absorber todo lo que pueda.

lunes, 10 de agosto de 2009

El por qué

Mi primera entrada, no espero que sea espectacular. De hecho he abierto este blog para ahogar mis ratos de descanso antes de volver a la mesa y seguir memorizando los seis bloques de apuntes para este próximo mes. Si, este año no me ha ido tan bien como el anterior y todo el mundo ahora que se acercan las fechas programadas me lo recuerda, como si me fuese a olvidar...

Había pensado alguna vez en hacer un blog, pero eso de escribir no es un hobbie que me pertenezca, admito que me gusta, pero hay tan poca gente que se pueda parar a leer lo que escribe un extraño que para qué gastar fuerzas.
Aunque hoy fue diferente, estaba visitando el blog de mi cuñado Ricardo; le envidié, en su página guardan recuerdos importantes desde hace ya tiempo y descritos de una manera (en mi opinión) impecable.
Me dije que por lo menos podía yo tener algo parecido. No tengo la seguridad de que empeñe muchos ratos en escribir. Hace ya unos cuantos años tenía aquella libreta que la gente llama diario pero que en mi caso rara vez ocupaba sus páginas con mis pensamientos. A lo mejor empezaba con muchas ganas los primeros días, pero al darme cuenta que nunca conseguía anotar absolutamente todo lo que me rondaba en la cabeza lo acababa dejando.

Me he pasado el rato que he ido a comprar la comida pensando en el título y el nombre del blog. No es que tenga muy buenas ideas, pero si me exprimo durante un rato suelo conseguir algo. Al final me convencí por "La cadera de Eva", título de mi último libro que esta acompañandome en mis otros ratos libres. Lo encontré de casualidad por la biblioteca, y me llamó la atención su pequeña frase de la portada. En su interior no trataba de lo que da a suponer ese título y me captó mucho más, hasta el punto de estarle encima a mi novio para que conozca también sus explicaciones sobre la evolución humana desde el punto de vista biológico.

Por si a alguien le entra una mínima curiosidad: José Enrique Campillo Álvarez, La cadera de Eva