miércoles, 27 de octubre de 2010

mmñam "sabo" a sal



375 euros... 375 euros tuve que ahorrar durante meses para conseguir aquella ilusión. Por supuesto, dejé de comprarme caprichos, de tener regalos de cumple, regalos de reyes y a veces incluso dejé de alimentarme bien (cosa que no me suele doler).
Corría el año 2007, había juntado todo el dinero. Tras una larga búsqueda de la tabla perfecta, junto con la gran ayuda por supuesto de Ricardo, me decidí por una ASP 8'2.
Unas semanas después del pedido, me llamó Leo para avisarme de que el gigante ya estaba en Kirra.
No os podéis imaginar las emociones por las que pasé esa temporada.

Seguí ahorrando para la funda y otro poquito más para un traje.

Ya estaba más que lista!
De aquella, tenía la estupenda compañía de mi amiga Sara, con la que pasamos unos momentos increíbles bajando a Valdoviño o incluso de yendo en bus a Villarrube (vaya cara se le quedó al conductor cuando vio mis maniobras en el maletero...)

Ya había cogido olas con el corcho pero no era suficiente, tenía que ver las otras desde otra perspectiva.

Pero no todo lo bueno dura para siempre y como suele pasar a estas edades cambias de compañías, cambias de ambiente,...
En mi caso se resume en que empecé la carrera en Santiago y que me pillé el noviete. No le echo la culpa a nada, fueron mis mayores cambios que me habituaron a otras necesidades.

Ahora, debo de llevar más de dos años sin abrir la funda de la tabla para que se de un baño, buff... incluso más, diría que desde que empecé la carrera mi tabla está deseando emanciparse.

Si hacéis las cuentas al fin y al cabo sólo tuve mi año fuerte con ella





Estas últimas semanas he estado casualmente rodeada de gente que se está proponiendo cambios que aunque cueste, los están llevando a cabo.
La última fue mi madre con sus ganas de ser una más en el mundo de Internet, cosa que me alegra muchísimo y espero que dentro de poco sea ella la que me esté comentando estas entradas.
Pues eso, culo veo- culo quiero.
Yo qué novedad puedo meter este curso? Si, además de estudiar mucho y sacar muy buenas notas...

Je, en realidad no necesité meditarlo, me propongo volver a tener esa ilusión... esas ganas que comento ahí arriba; aquel lejano espíritu de: me da igual el frío, me da igual el cansancio porque yo me cojo mi traje, mi tabla y bajo a la playa.
Eso sí, he de dejarlo claro, porque parece que soy una toda una surfista pero la realidad es que en el agua siempre soy la más cagada. Yo entro en el agua y para mí todo es gigante... todo es peligroso... todo me va a revolcar y me va a dejar sin respiración.
Yo me conformo con una espumilla a pesar de lo que opine la gente

Esa frase de que lo importante es participar y pasarlo bien, yo lo cumplo a raja tabla.

Pues eso, la apuesta está tomada y a pesar de ser consciente de la pereza de tener que cambiar algunos hábitos
El tiempo es el que sabe si esta entrada que redacto, mientras dejo de echar una siestecilla, me sale del corazón o no.

lunes, 18 de octubre de 2010

Después de cenar...

- Es increíble
- ¿El qué?
- Míralo está ahí tirado sin hacernos el menor caso, como si no existiéramos, como si no notase la ausencia de sus padres
- ¿Aún no se quedó dormido?
- No está mirando su mano y el peluche que tiene a su lado

El pequeñajo tiene ya dos años, y me fascina observarlo. Entender qué le pasa por la cabeza cuando está en una situación nueva, entender las reacciones que tiene hacia la gente que le rodea.
Parece que ya puede dominar el mundo, pero sólo es un simple espejo de lo que observa en su alrededor.

Siempre me pregunté porqué me divertían tanto los niños de esa edad, entre el primer año hasta los 3, que es cuando empiezan a ir al colegio y ya se le escapa su simplicidad.

Unos son más nerviosos que otros, otros son más tranquilos; a unos los dominas mejor y a otros tienes que luchar durante media hora para que se esté quieto. Aunque al fin y al cabo todos pasan por sus momentos de tranquilidad y de histeria.

En ese intervalo no aún no asocian "el bien y el mal", sólo se fijan en cómo reacciona su madre cuando no puede hacer algo, ella trata (o intenta tratar) su comportamiento.

Le miro, me muevo y se gira todo tranquilo para ver que hago. Me tumbo al lado de él y me quedo mirándole, de vez en cuando apartábamos la mirada por eso de que no nos intimidásemos. Con su chupete en la boca, un brazo medio torcido, el otro brazo con un pañuelo rosa rodeándolo y sobre la comodidad de la mantita en el suelo que le había dejado la madre antes de irse.
Me hice la dormida, pero no hizo nada. Estaba segura que si llegara a ser mi otro sobrino se lo estaría tomando como un juego, pero él no.
Como si de una mosca se tratase. Dándole la espalda a la tele y entretenido consigo mismo esperando a que los ojos se les cerrasen completamente.

- En qué estará pensando? Pensará algo? Debatirá en su cabeza sobre algo en particular?
Parece que no, que simplemente está ahí... para qué complicarlo...

Ojalá no creciesen, me quedaría con mis sobrinos cuando tenían los 2 añitos.
Pero bueno, sólo me consuela esperar a estar con ellos en un pub tranquilo (como el de Carro) a las tantas de la mañana enseñándoles a beber y dándoles unos buenos consejos de iniciación sobre la pubertad, y por supuesto, enseñándoles buena música.
Luego ya se irán cada uno por su lado, pero nunca olvidarán los recuerdos de esas personas a las que admiraba tanto y que les recordaba: "si te pasa algo, a quien tienes que llamar antes que a mamá y a papá?"

Ja! lo que les espera!