lunes, 29 de noviembre de 2010

Love and Only love

Me gusta pasar tiempo sola para apreciar mejor lo que tengo. A veces pienso que es para conocerme a mí misma pero se que nunca llegaremos a explicar todos nuestros comportamientos, asi que es en vano pensar que nos conocemos. Como mucho nos aplicamos unos adjetivos que suelen ser normales en situaciones cotidianas.

No pretendo ser cursi en esta entrada, pero quiero desafiarme para hablar de un tema tan conocido en el mundo y por el que la gente se puede llegar a sentir tan feliz.
Cuando en realidad conseguimos notar ese sentimiento de querer a una persona parece que el tiempo le da por correr más deprisa.
Puedes querer a tu familia, a tus amigos, pero las emociones por las que pasas cuando esa persona por la que te has comportado ridiculamente, te sigue el famoso juego del cortejo son indiscutiblemente únicas. Las experimentas una vez y no volverás a olvidarlas, aunque las vuelvas a repetir con otra y otra persona.

Si se detiene el tiempo por un momento conozco personas que están esperando a que alguien le conteste al mensaje, otras que intentan borrar y cuenta nueva, otras que simplemente no se detienen a buscarlo, otras que llevan toda su vida con la misma compañía desde hace millones de años,... pero al fin y al cabo el ingrediente es el mismo, aunque no todas se paren a pensar que es lo que pasa.

Quitándole el significado subjetivo, no se trata más que de una adaptación evolutiva en nuestros genes dedicados a la reproducción. Por supuesto dependen de reacciones químicas que nos hacen pasar por mil estados metabólicos.

Habrá gente que no se crea eso porque cree en la existencia de un sentimiento universal que nos una a todos los humanos, esos seres superiores que han conquistado el planeta. Parece un poco duro pero creo que es sólo puro placebo psicológico, aunque nos cueste tanto asimilarlo.

Un olor, una acaricia, un beso, un abrazo, una mirada, una sonrisa, son cosas que aunque estudie y lea lo que realmente ocurre en los organismos vale la pena sentir y vivir. Memorizar esos ratos fantásticos que por muy simples que sean te devuelven una sonrisa cuando los recuerdas

A todos nos toca nuestra propia experiencia y siempre va a ser tema fundamental en los diálogos de una cafetería. A veces buena, a veces mala... que nos puede fortalecer o nos puede hundir en la miseria.

¿Qué cosa tan irracional no? Y nosotros que nos pasamos la vida creyendo que somos seres racionales

Por otro lado, no hay cosa tan triste que la soledad, pero quiero dejar claro que no necesitas tener una pareja para sentir que no estás solo, porque la gente que te quiere siempre va a estar ahí y hará locuras parecidas a las de pretty woman si hace falta por conseguir que te sientas bien. Nunca viene mal recordarlo

Pues esto es lo que me ha salido hoy antes de irme a dormir. Ya he pasado tres años marcando el mismo número en el móvil. A lo mejor me he asustado mi primera experiencia al principio, pero me alegro de haberle dicho aquel día, que estaba sentado solo en la clase de matemáticas, que se sentara a mi lado.

martes, 16 de noviembre de 2010

- ta paloma en casa? -taa, taa, taa...

Fue la primera en llamarme "tataaa"
Al día siguiente que naciera, mis padres me vinieron a buscar al colegio para poder ir al hospital a saludarla
- Voy a ver a mi sobrina

Qué orgullosa estaba de ser tía, entonces no conocía muy bien el significado, pero me hacía sentir mayor entre mis compañeros de 5º de primaria
Con el uniforme del cole, llegamos a la habitación donde mi hermana tenía una cara de cansancio que no podía con ella. Me la dejaron coger en brazos, era muy chiquitita y me daba grima lo poco que pesaba

A partir de ahí los regalos de reyes disminuirían. Ya no era la pequeña de la familia, había un nuevo juguete de la casa. Siempre fastidia que te quiten el protagonismo cuando estás acostumbrado a él; y menos mal que no era mi hermana pequeña, que vamos, los celos me saldrían por las orejas. Yo siempre fui y seré la consentida de mis padres, nadie me lo quitará!

Más adelante, en Santiago ella se encargaba de avisar a mis padres cuando pasaba el tren al lado de mi casa, mi madre cuenta siempre la anécdota de que un día le dijo:
- Abuela, pasaron mil vagones!
- Tantos? Seguro?
- Bueno, quizá menos

Con cuatro años:
- Tienes algún novio en el cole?
- Siiii, muchos, fulanito, fulanito, fulanito,... (nombre y apellido)


La semana que nació su hermano pequeño me acuerdo que escondí una vuelta de la compra del pan y del periódico. Como no se acordaron de ella y tampoco nos estaban haciendo mucho caso fuimos Paloma y yo por la tarde al supermercado a comprar cheetos, patatas, incluso un bizcocho de chocolate. Volvimos y nos cerramos en la habitación. Pusimos la mesa en el medio y empezamos a comer. Yo le dije que era nuestra forma de celebrar el nacimiento y ella no paraba de reírse
Cada vez que lo recuerdo me sale una sonrisa en la cara
Eso sí a partir de ahí, le noté un giro en su forma de ser, siempre observó a los mayores y los intentó imitar como todos los niños, pero su cambio fue más grande. Tenía que responsabilizarse de muchas cosas del hermano


No me olvido de todos los regalos de cumpleaños que le debo... una camiseta, una visita a la playa, otra fiesta privada... Siempre me coincide su cumpleaños con mi temporada de bajo poder adquisitivo. Pero ella nunca se olvida de regalarme un dibujo o algo, que por cierto, aún tengo que ir a recoger el de este último

Siempre se portó genial conmigo, obediente; nunca fue una niña caprichosa pero a lo mejor algo tozuda, aunque eso es denominación de origen por parte del abuelo.

Me da mucha pena porque sólo coincido con ella por temporadas, y cuando me acuerdo de ella, le pregunto a la madre y coincide tiene un cumple o algo que hacer. A ver si me la cojo una tarde y la llevo a la playa o la invito a comer.
Me lo pasé genial los dos días que vivimos juntas en septiembre, lo malo es que tenía que estudiar algunos ratos y no estuve 100% con ella


Tengo muchas más anécdotas con esa mujercita, aunque sé que ella tiene más. Sólo espero que lea esto algún día, me llame por teléfono y me diga: vicky, no hagas planes este finde y sácame de casa

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Hola buenas, soy el frío

Llega por las mismas fechas sin haber pedido permiso. El muy traidor te puede engañar cuando menos te lo esperes. Se te colará en cualquier rincón destapado que encuentre, y sobre todo si tiene a su aliado "el viento".
Se te cuela en el cuello, congela tus manos, te agrieta la cara, y al poco que sudes es como si tuviese más fuerza para molestar.
Consigue que te de muchísima pereza salir de casa.

Si, el invierno ya está de camino. El otoño ya nos está enfriando la atmósfera.
Que poco nos apetece recordar la palabra frío.


A pesar de toda su incomodidad tenebrosa logra proporcionarnos pequeños momentos de placer, aquí dejo algunos para animarnos aunque sea mentalmente:

Tomarse un chocolate calentito por la mañana (o a cualquier hora del día)

Ponerse la ropa que está calentándose en la estufa

Mirar por la ventana y ver cómo la gente está mojándose con un chaparrón

Pegarse una ducha calentita cuando es a ti a quien le calló el chaparrón

Dar un paseo con algún amigo y pararse a tomar algo en un bar con calefacción

Poner los pies con calcetines cerca de la estufa

Cenar una sopita de mamá

La piel de gallina cuando enciendes el secador y lo pasas por el cuerpo

Echar una carrera con un amigo para entrar antes en calor

Llegar con la ropa mojada a casa y ponerte una seca y cómoda

Envolverte en una manta típica de las abuelas

Abrir una paraguas enorme y ponerlo cerca de tu cabeza para que no te mojes nada

Ver una peli cuando hay tormenta mientras comes palomitas calentitas con tu pareja

Entrar rápido en el coche y poner el aire acondicionado(sobre todo en los pies)

Leer algo si tienes una chimenea encendida al lado

Comprobar que esas botas resistieron toda entrada de agua

Que te preste un amigo su abrigo

Ponerte el pijama de invierno y colocar otra manta más en la cama

Dar un paseo por la playa totalmente vacía, ser el primero que deja pasos marcados

Calentarse las manos con las de otro que las tiene ardiendo

Encontrarte a alguien que lleva paraguas

Ponerte la mantita eléctrica o la mítica bolsa de agua


Fijo que hay muchas más, pero ahora no se me ocurren.
Pues eso, algunas molan más que otras pero todas te proporcionan un gustirrinín momentáneo