domingo, 30 de marzo de 2014

Cosméticos? A mi?

Desde septiembre estoy realizando unos estudios en estética superior. Mi objetivo claramente se centraba en conseguir un título a mayores como masajista.
Me dije: Vicky es gratuito, está homologado por la Xunta y además conseguiré abrir un campo a mayores acerca de la estética, por si algún día vuelve a depender que me contraten en un centro porque no sé preparar la máquina de solarium.
Para mi sorpresa, todos los conocimientos que estamos adquiriendo día a día, me están ayudando a tener otro punto de vista sobre la estética. Todos la necesitamos.
Tooodo el mundo necesitamos desde que nos levantamos por la mañana, mejorar nuestro aspecto estético, ya sea mediante la higiene, la alimentación, la decoración...

Estas semanas, la asignatura de cosmética en particular me está ayudando a quebrarme la cabeza para conseguir mi propia opinión y la búsqueda de su uso correcto.

Hay un vídeo muy interesante que nos enseñaron hace unos meses en clase

video


Uno de los mayores problemas que yo presentaría además, sería la pasividad con la que compramos productos cosméticos en los puntos de venta.
Primero, no exigimos que las empresas expliquen claramente el contenido del producto en la etiqueta y aún menos les exigimos a estos los puntos de venta que contraten a personas capacitadas para poder aconsejarnos correctamente cuando vayamos a adquirir uno.
En vez de ello, las pocas personas que nos podemos encontrar por esos pasillos, estarán más que influidas por el marketing y la publicidad, no se va a fijar ni en tu edad y menos en las características de tu piel.

La diferencia entre cosmético y medicamento es que el primero no puede absorberse entre las capas de la piel y llegar a la circulación sanguínea. Por tanto, si un cosmético se usa, día si y día también, sobre zonas de la piel que estén algo dañadas, sus ingredientes fácilmente estarán en contacto con tu sangre. No tiene que pasar nada, porque la cantidad será muy pequeña, pero no hay nadie que te advierta de su mal uso, y creo que lo peor de todo es que te pueden producir alteraciones como dermatitis o alergias y NUNCA vas a sospechar que la culpa sea por el cosmético. Hay muy poca información sobre la peligrosidad.

Sólo piensa por un momento, alguna vez tuviste una rojez temporal en la piel y no supiste a qué se debía?

Bien, debatamos un poco más.
Si necesitas por cualquier razón adquirir un medicamento, siempre va a haber un profesional para su alcance. Digamos que la vía es más directa y puede haber mayores efectos secundarios, pero el control de los ingredientes usados en la fórmula no tiene nada que comparar con los de un laboratorio cosmético. Lo normal es que ese fármaco sea dosificado para un período de tiempo determinado que no suele sobrepasar las dos semanas.
Ahora bien, un cosmético, lo vas a necesitar para disimular o mejorar el aspecto de tu piel o anexos (uñas, cabello,...), asi que, bajarás al primer punto de venta que te venga de paso y cuando llegues al pasillo te fijarás en el nombre y en el precio.
Recuerda que vas a estar influenciado por todos esos estudios de marketing psicológicos, ellos va a decidir por ti que te fijes en un envase con un color determinado o en el producto que está colocado en un nivel concreto de la estantería.
Así que, el que te convenza por ciencia infusa o porque te lo ha recomendado una amiga lo compras, sin consulta previa con ningún especialista. Te vas a tu casa y si te sobra tiempo, le echarás un vistazo al uso que te aconseja la propia marca.
La diferencia clave, vas a usar ese cosmético todos los días, sin control alguno de la cantidad o de las veces al día que lo debes utilizar. (y ya ni digamos de la composición...)


Yo, además de estar de acuerdo con el vídeo que os dejé al principio, quiero dejar claro aquí mi decepción a la sociedad por no exigir más, por no informarse un poco o simplemente fijarse en lo que te rodea.
Yo uso cosméticos, y los seguiré usando, pero intentaré de que no me vuelvan a tomar el pelo y ser yo quien elija los componentes que quiero echarme sobre mi piel.

jueves, 27 de marzo de 2014

Cuestión de drogas


Me levanté con dolor de cabeza y de garganta. Como cada mañana, planeo el desayuno con dedicación. Iba a aprovechar los dos kiwis que quedaban sin estropearse, perfectos para proporcionar al cuerpo un subidón de vitaminas. Por si acaso cogí dos pequeñas mandarinas para mis descansos de la jornada. Una bufanda a juego con la ropa y salí de casa.

Cesó el dolor de garganta pero apareció la afonía y con ello las tazas de leche calentita antes de dormir.

Surgieron las mucosidades los días posteriores, mi botellín de medio litro de agua no se separaba de mi lado, más mandarinas, algún yogur, y empecé a echarle miel al café.

Empezó la tos y consigo dormir pocas horas seguidas durante la noche. Cada vez más gente me aconsejaba que fuera al médico pero yo no me dí por convencida, compré clinex, me abrigué más y a seguir viviendo.

Nadie entiende que le quiera dar la oportunidad al cuerpo a curarse el solo. Qué pasa?
Sabía lo que me pasaba, casi podía adivinar las colonias de bacterias que se habían alojado en mi faringe pero yo confío en mi sistema inmunitario.

Pasaron los días, ojos llorosos, nariz roja, voz apagada, sudores repentinos, cansancio desde que me levantaba de la cama...

Esta noche pasada, mi madre entró en mi habitación de madrugada para sugerirme el típico vick vaporub y agotada de fuerzas esta mañana me levanté y fui al médico.
El diagnóstico no me sorprendió, le describí con detalles todos mis síntomas y desde cuándo. En un recetario me apuntó antibióticos, mucolíticos, antitusivo y paracetamol.

Estaré nueva en un par de días, tal como si no hubiera pasado nada.
Recuperaré mi aspecto y podré salir a hacer el deporte que con tantas ganas me había propuesto hacía unas semanas.

Esta vez he perdido la batalla, pero seguiré intentando para la próxima que mi cuerpo se defienda solo. Parece que debió de haber fallado algún factor a mayores como la alimentación, el estrés, el descanso, el tabaco... que no sé como coño sigo con el... siempre me digo que algún día seguiré mis criterios saludables.
Pero bueno, voy a sonarme en algún pañuelo limpio que me quede alrededor y cogeré mi tacita para calentar la leche.