El silencio de las redes sociales
Hace unos meses hubo un apagón mundial que dejó durante varias horas sin servicio a WhatsApp, Facebook e Instagram. Recuerdo aquel día porque me hizo reflexionar sobre algo que hasta entonces no me había cuestionado demasiado: ¿hasta qué punto depende mi tranquilidad de estar conectada? En aquel momento estaba atravesando una temporada en la que muchas emociones se estaban removiendo en mi interior. La imposibilidad de comunicarme a través de aquellas aplicaciones me produjo cierta ansiedad y, cuando me di cuenta, apareció una nueva pregunta en mi cabeza: ¿qué me estaba pasando para que algo tan aparentemente insignificante me afectase de aquella manera? Decidí experimentar conmigo misma. Durante una temporada me propuse reducir el uso de las redes sociales. No fue una decisión especialmente radical, simplemente quería comprobar qué ocurría si dejaba de acudir a ellas con tanta frecuencia. Quizá también necesitaba demostrarme que seguía teniendo el control sobre algo que había incorpor...