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Ralentizar el tiempo

Últimamente me estoy fijando en cómo transcurren mis mañanas. Me despierto, me distraigo un rato con el móvil si todavía no tengo prisa por levantarme y, en cuanto pongo un pie fuera de la cama, comienza una secuencia casi automática de cosas que hacer. Una tarea detrás de otra, una pequeña obligación detrás de la siguiente, hasta que, sin darme apenas cuenta, ya es la hora de comer. A esto se suma algo que cada vez me llama más la atención: parece que mi cerebro está programado para buscar pequeñas distracciones placenteras cada poco tiempo. Un vistazo al móvil, algo de comida, cualquier estímulo que me proporcione unos segundos de satisfacción. Como si incluso en los momentos de descanso necesitase estar haciendo algo. Tengo muchas ideas sobre las que me gustaría escribir, pero últimamente me cuesta centrarme en una sola. Quizá porque todas acaban llevándome, de una forma u otra, a la misma cuestión: el tiempo y nuestra manera de vivirlo. La filosofía, que estoy empezando a estudiar ...

El silencio de las redes sociales

Hace unos meses hubo un apagón mundial que dejó durante varias horas sin servicio a WhatsApp, Facebook e Instagram. Recuerdo aquel día porque me hizo reflexionar sobre algo que hasta entonces no me había cuestionado demasiado: ¿hasta qué punto depende mi tranquilidad de estar conectada? En aquel momento estaba atravesando una temporada en la que muchas emociones se estaban removiendo en mi interior. La imposibilidad de comunicarme a través de aquellas aplicaciones me produjo cierta ansiedad y, cuando me di cuenta, apareció una nueva pregunta en mi cabeza: ¿qué me estaba pasando para que algo tan aparentemente insignificante me afectase de aquella manera? Decidí experimentar conmigo misma. Durante una temporada me propuse reducir el uso de las redes sociales. No fue una decisión especialmente radical, simplemente quería comprobar qué ocurría si dejaba de acudir a ellas con tanta frecuencia. Quizá también necesitaba demostrarme que seguía teniendo el control sobre algo que había incorpor...

Tres semanas con tres agradecimientos escritos diarios

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Fue una herramienta que me recomendó mi psicóloga para ser más consciente de las cosas buenas que me pasaban cada día. Ayer, finalicé con éxito la tarea. Los resultados fueron sorprendentes ya que sin darme cuenta fui conectando con mi interior de nuevo. No podemos evitar las situaciones de sufrimiento, ansiedad, estrés o miedo. Ahora entiendo que, pese a que cueste un mundo, hay que invertir en sembrar semillitas cada día para que luego puedas recolectar el resultado. Ha sido un mes con el que comienzo el año cargada de ilusión y llena de fuerza para llevar a cabo mis proyectos. He caminado durando estos días sola pero sin dejar de sentirme acompañada. Haciendo balance mensual puedo resumir que por fin recojo esos frutos. Los fines de semana es el periodo de tiempo de descanso donde puedes dejar atrás las rutinas de los días laborales, los horarios, la inercia,... y es perfecto para observar cómo está tu interior en realidad. Tienes dos opciones, o seguir distrayéndote con tareas o co...

Acabando el año 2021... revisemos

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Suelo coger este momento del año con ilusión porque me ayuda a inspirarme hacia el futuro. Cada septiembre también hago una revisión de mi vida pero se centra más en metas académicas o laborales. En cambio, en la última semana de diciembre hago un recuento más a nivel personal, de comprobar cómo me ha ido en el amor, en la familia, con los amigos... y proponerme pequeños propósitos para el año siguiente. Quise arrancar las Navidades con energías. Decoré mi estudio y mi trabajo, envié las postales navideñas, realicé las últimas compras en ropa para no pasar frío, me propuse una lista de planes con mis amigos y decidí un buen regalo de reyes para toda mi familia. Hasta que... la expansión de los casos de Covid crecieron de manera exponencial y parte de mi familia y amigos tuvieron que aislarse. Por lo que, entre eso y la ausencia de mi padre otro año más, me ha hecho sentir emociones muy extrañas, ansiedad y tristeza, como si ninguna pieza encajase. Mi único refugio es mi estudio y mi sa...

Noviembre dulce

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El miedo es un perfecto paralizador de tu vida. No eres capaz de ver esa escalera que tienes delante porque te resistes a la idea de tener que subir un peldaño más. Puedes sentir hasta vértigo viendo cómo los pilares desde los que creías que te asentabas se desvanecen y nada tiene ya sentido.  El mes pasado preveía en mis amigos que los próximos treinta días que dura noviembre, serían tormentosos. Llevaba años que se repetía la misma historia. Aparecía un agujero negro que empezaba a funcionar a finales de octubre y que, hasta que no llegasen las luces de navidad, las semanas pasarían lentas y melancólicas. Como placebo para mi autoconcepto, lo razonaba con la idea de que era el único mes que no poseía un entretenimiento o una festividad que festejar. El clima cambiaba, detesto el viento, el frío y la humedad, y de repente los días se volvían más oscuros, sumando el cambio de hora.  Empieza a dar pereza salir de casa o hacer planes con los amigos, así que yo estaba dispuesta a...

La furia del silencio

El reloj sigue corriendo veloz y siento cada vez más que mi vida pierde la confianza de un conocimiento absoluto definido por la presión cultural en la que he crecido. Cada vez menos "sé de las cosas"... y acepto que todo podría ser... relativo. Ansiaba el control a los acontecimientos, sentía la confianza de que me iba dirigiendo por buen camino. Todo mi entorno me apoyaba, escuchaba los consejos y creaba unas raíces bien profundas para que siempre creciera hacia arriba, bien recta pero que soportase los mayores temporales de lluvia y viento.  Estaba de acuerdo en convertirme, siempre a la carrera, en una super mujer, que puede con todo... Que estudia, trabaja, cuida a su familia, amigos, pareja,... se enriquece culturalmente, es simpática, educada, que tiene un saber estar y llamar la atención o ser discreta cuando se precisa. Decidida, valiente, con una habilidad para mantener la sonrisa todos los días. Llevo meses buscándola porque muy lejos de eso... tengo la sensación d...

Una noche cualquiera de otoño

 Apago la tele, este último capítulo de la temporada me acaba de dejar hipnótica y tengo ganas de ver el siguiente pero ya es hora de meterme en cama. Dejo la bandeja de la cena en la cocina, le doy un beso a Asha de buenas noches, me lavo los dientes y me hago mi pequeña sesión de yoga antes de meterme en cama. Normalmente leo hasta que se me cierran los ojos pero hoy tengo ganas de escribir un poco. Es extraño como la mente va razonando todo lo que te va pasando en el tiempo. Reaccionas ante los estímulos dependiendo de lo que has aprendido como normal hasta el momento. Parece muy intenso cuando lo vives y no le encuentras explicación pero según pasan los días, todo calma y parece que tiene sentido. No sé si el sentido que le doy es real o que mi mente intenta protegerse argumentando un porqué de las cosas. Estoy intentando calmar mi mente y no resulta fácil. Aprendo a aceptar esa inquietud constante y me voy poniendo distintos retos para ver si soy capaz de aclararme un poco más...