lunes, 18 de octubre de 2010

Después de cenar...

- Es increíble
- ¿El qué?
- Míralo está ahí tirado sin hacernos el menor caso, como si no existiéramos, como si no notase la ausencia de sus padres
- ¿Aún no se quedó dormido?
- No está mirando su mano y el peluche que tiene a su lado

El pequeñajo tiene ya dos años, y me fascina observarlo. Entender qué le pasa por la cabeza cuando está en una situación nueva, entender las reacciones que tiene hacia la gente que le rodea.
Parece que ya puede dominar el mundo, pero sólo es un simple espejo de lo que observa en su alrededor.

Siempre me pregunté porqué me divertían tanto los niños de esa edad, entre el primer año hasta los 3, que es cuando empiezan a ir al colegio y ya se le escapa su simplicidad.

Unos son más nerviosos que otros, otros son más tranquilos; a unos los dominas mejor y a otros tienes que luchar durante media hora para que se esté quieto. Aunque al fin y al cabo todos pasan por sus momentos de tranquilidad y de histeria.

En ese intervalo no aún no asocian "el bien y el mal", sólo se fijan en cómo reacciona su madre cuando no puede hacer algo, ella trata (o intenta tratar) su comportamiento.

Le miro, me muevo y se gira todo tranquilo para ver que hago. Me tumbo al lado de él y me quedo mirándole, de vez en cuando apartábamos la mirada por eso de que no nos intimidásemos. Con su chupete en la boca, un brazo medio torcido, el otro brazo con un pañuelo rosa rodeándolo y sobre la comodidad de la mantita en el suelo que le había dejado la madre antes de irse.
Me hice la dormida, pero no hizo nada. Estaba segura que si llegara a ser mi otro sobrino se lo estaría tomando como un juego, pero él no.
Como si de una mosca se tratase. Dándole la espalda a la tele y entretenido consigo mismo esperando a que los ojos se les cerrasen completamente.

- En qué estará pensando? Pensará algo? Debatirá en su cabeza sobre algo en particular?
Parece que no, que simplemente está ahí... para qué complicarlo...

Ojalá no creciesen, me quedaría con mis sobrinos cuando tenían los 2 añitos.
Pero bueno, sólo me consuela esperar a estar con ellos en un pub tranquilo (como el de Carro) a las tantas de la mañana enseñándoles a beber y dándoles unos buenos consejos de iniciación sobre la pubertad, y por supuesto, enseñándoles buena música.
Luego ya se irán cada uno por su lado, pero nunca olvidarán los recuerdos de esas personas a las que admiraba tanto y que les recordaba: "si te pasa algo, a quien tienes que llamar antes que a mamá y a papá?"

Ja! lo que les espera!

2 comentarios:

  1. jejejej! Que entrada más bonita Vicky! Yo también me pregunto muchas veces que se le estará pasando por su cabecita cuando lo veo quieto mirando al infinito. Crecer va a crecer. Se escapa muy rápido. Cuando le llegue la hora de salir de noche, sé que tendrá a quien acudir si le pasa algo (que espero que no). Y quien sabe, seguro que acude a tí para que le dejes dormir en tu casa...jejeje. Nosotros estaremos tranquilos...
    Muchas gracias Vicky, seguro que sacará muchas cosas positivas de tus consejos.

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  2. Cuando dices: "entender lo que le pasa por la cabeza", te refieres en realidad a intentar entenderlo, no?
    Y sí domina el mundo, pero sin darse cuenta......
    Te olvidas de su padre. También mira para el para ver como reacciona......
    Y en cuanto a llamar primero, espero tener la suficiente confianza como para que me llame a mi, y si no le diré que en el 061, le atenderán convenientemente...... ja ja ja
    Un saludo. Imaginate lo que es verlo todos los días!

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