martes, 12 de abril de 2011

3,2,1... reflex

Con el pijama puesto y acomodada encima de mi colchón nuevo. No sé porqué me hizo tanta ilusión. Debió de ser un impulso de mis lumbares diciendo si... por lo menos ahora descansaremos un poco mejor, ya que nuestra dueña poco nos cuida...

Me di cuenta de cuánta gente necesita un masaje en la espalda... aunque sea un simple paseo con unas manos calentitas que se deslizan aceitadas, saludando a cada músculo que se encuentra por ahí metido.

Las espaldas son ignoradas, maltratadas con malas posturas, explotadas cogiendo peso de más, descansando tumbadas de cualquier forma, aguantando de nuestro peso todo el día... hasta que llega el día en que empiezas a notar ligero un tirón, como una aguja que se te va clavando...

La columna vertebral y la cadera, evolucionaron de tal forma que consiguen, además de otras cosas, que nos mantengamos perfectamente erguidos sobre nuestras dos piernas. Desde sólo una curvatura dorsal, como poseen los demás primates, a poseer 3 curvas exclusivas. Las llamaremos las curvatura cervical, la curvatura dorsal y la lumbar.

A los bebés hasta que no se les conforma la curvatura cervical no consiguen mantener la cabeza. Los músculos del cuello de primeras tampoco soportan el peso de ese cráneo despropocional al cuerpo. Y luego, cuando consiguen levantar la cabeza para buscar a su madre, la curvatura lumbar también se va acomodando de tal forma que consigue mantenerse en pie aunque sea con la ayuda de sus brazos

Su ejercicio es constante a lo largo de los años, y para qué, si nunca le estamos agradecidos, es su obligación. Y como le de por quejarse aun nos da por enfadarnos, sin pensar en serio la causa de ese dolor. Yo no soy partidaria de arreglar el problema a base de calmantes, relajantes musculares,... Prefiero un buen masaje

Imagínate tumbado boca abajo sobre una cama, todo relajado, dejando los brazos totalmente libres. Escuchas como se abre la tapa de un pequeño bote de aceite o de crema. Según se van acercando esas manos empiezas a oler el aroma y da comienzo todo. Siempre se nos hará corto demás y nos levantaremos de ahí con una sonrisa de oreja a oreja.

Es un placer que tódos deberíamos permitirnos, por lo menos una vez al mes, nuestras espaldas nos lo iban a tener eternamente agradecido.
Siempre me gustó dar masajes, a ver si hago un pequeño curso pronto y empiezo a visitar algunas de esas pobres espaldas

Por último un esquema que me hizo mucha gracia sobre como va evolucionando la espalda :) (cogido de este blog: budacuantico.blogspot.com)

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