jueves, 27 de marzo de 2014

Cuestión de drogas


Me levanté con dolor de cabeza y de garganta. Como cada mañana, planeo el desayuno con dedicación. Iba a aprovechar los dos kiwis que quedaban sin estropearse, perfectos para proporcionar al cuerpo un subidón de vitaminas. Por si acaso cogí dos pequeñas mandarinas para mis descansos de la jornada. Una bufanda a juego con la ropa y salí de casa.

Cesó el dolor de garganta pero apareció la afonía y con ello las tazas de leche calentita antes de dormir.

Surgieron las mucosidades los días posteriores, mi botellín de medio litro de agua no se separaba de mi lado, más mandarinas, algún yogur, y empecé a echarle miel al café.

Empezó la tos y consigo dormir pocas horas seguidas durante la noche. Cada vez más gente me aconsejaba que fuera al médico pero yo no me dí por convencida, compré clinex, me abrigué más y a seguir viviendo.

Nadie entiende que le quiera dar la oportunidad al cuerpo a curarse el solo. Qué pasa?
Sabía lo que me pasaba, casi podía adivinar las colonias de bacterias que se habían alojado en mi faringe pero yo confío en mi sistema inmunitario.

Pasaron los días, ojos llorosos, nariz roja, voz apagada, sudores repentinos, cansancio desde que me levantaba de la cama...

Esta noche pasada, mi madre entró en mi habitación de madrugada para sugerirme el típico vick vaporub y agotada de fuerzas esta mañana me levanté y fui al médico.
El diagnóstico no me sorprendió, le describí con detalles todos mis síntomas y desde cuándo. En un recetario me apuntó antibióticos, mucolíticos, antitusivo y paracetamol.

Estaré nueva en un par de días, tal como si no hubiera pasado nada.
Recuperaré mi aspecto y podré salir a hacer el deporte que con tantas ganas me había propuesto hacía unas semanas.

Esta vez he perdido la batalla, pero seguiré intentando para la próxima que mi cuerpo se defienda solo. Parece que debió de haber fallado algún factor a mayores como la alimentación, el estrés, el descanso, el tabaco... que no sé como coño sigo con el... siempre me digo que algún día seguiré mis criterios saludables.
Pero bueno, voy a sonarme en algún pañuelo limpio que me quede alrededor y cogeré mi tacita para calentar la leche.


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