sábado, 20 de septiembre de 2014

A otra cosa mariposa


Antes de llegar la Navidad, parecía que el tiempo ya lo había organizado todo.
Apareció por casa con la mejor expresión en la cara y lo dijo.
Como a más de una mujer de este mundo le había tocado poseer un ligero tumor en su pecho.
Se hizo el silencio.
Me acordé de él, estaba más callado si cabe, fumando su cigarro. Hacía unos años había pasado por lo mismo pero en otra parte de su cuerpo.

Llegaron las primeras llamadas de sus amigas y la historia empezaba a contarse una y otra vez, como si estuviera la cinta rallada y volviera todo el rato al inicio. Quería quitarle importancia al asunto y eso hizo que la admirara más.

Por muy buen pronóstico que te den siempre estas alerta.
Te inclinas a los días para observar desde tercera persona como pasan. Que si la operación, luego la quimio y finalmente la radio.
Hasta entonces nunca te habías parado a pensar en la gente que tenias alrededor que tienen experiencias similares. Todos te dan los mejores consejos y lo que me marcó, todos se acordaban de preguntarte que tal se encontraba.

Nuestra historia salió a pedir de boca, y parece que las nubes ya se han alejado.
Ha sido una experiencia, y cuanto más a quien lo sufre. Esta, tuvo final feliz pero pasas a ser consciente en lo débil que puede ser la vida.


Entre vosotras hablaréis en un lenguaje que nadie más conoce.


No creo que haga falta que lo diga, pero os recuerdo que sois todas unas campeonas.

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